YOGUI YO SOY
AtrásYOGUI YO SOY fue un espacio dedicado a la práctica y enseñanza del yoga que operó en Av. Bartolomé Mitre 1255, en la localidad de Empedrado, Corrientes. Aunque actualmente sus puertas se encuentran cerradas de forma permanente, su propuesta dejó una huella en la comunidad local que buscaba un camino hacia el bienestar físico y mental. El centro estaba liderado por la profesora María Emilia Serial, quien era el pilar fundamental del proyecto y la guía espiritual para sus alumnos.
La propuesta de Hatha Yoga en YOGUI YO SOY
El enfoque principal del estudio era el Hatha Yoga, uno de los estilos de yoga más conocidos y practicados en el mundo. Esta disciplina es ideal tanto para principiantes como para practicantes avanzados, ya que se centra en posturas físicas (asanas) mantenidas durante varios segundos, combinadas con una respiración consciente (pranayama). La metodología de YOGUI YO SOY, visible a través de su actividad en redes sociales, promovía una práctica pausada y profunda, permitiendo a los alumnos conectar con su cuerpo, mejorar la flexibilidad y fortalecer la musculatura de una manera progresiva y segura.
Las clases de yoga impartidas por María Emilia Serial no solo se limitaban a la ejecución de asanas. Se ponía un fuerte énfasis en la meditación y la relajación como componentes integrales de cada sesión. El objetivo era ofrecer una experiencia holística que trascendiera lo puramente físico, buscando calmar la mente, reducir el estrés y fomentar un estado de paz interior. Esta filosofía se alineaba con la esencia del yoga, que busca la unión entre cuerpo, mente y espíritu.
Aspectos positivos de su actividad
Durante su período de funcionamiento, YOGUI YO SOY se destacó por varios atributos que generaron una comunidad fiel y agradecida. A continuación, se detallan los puntos fuertes que caracterizaron a este centro:
- Enseñanza personalizada: Al ser un estudio dirigido por una única profesora, las clases tenían un carácter íntimo y cercano. Esto permitía a María Emilia Serial ofrecer una atención detallada a cada alumno, corrigiendo posturas y adaptando los ejercicios a las capacidades y necesidades individuales, un factor clave para una práctica de yoga segura y efectiva.
- Fomento de la comunidad: Más allá de ser un simple gimnasio o centro de salud, YOGUI YO SOY funcionó como un punto de encuentro. Se cultivó un ambiente de apoyo y camaradería entre los practicantes, donde se compartían experiencias y se fomentaba el crecimiento personal en un entorno de confianza.
- Conexión con la naturaleza: Una característica distintiva del centro era su fuerte vínculo con el entorno natural. Frecuentemente se organizaban prácticas al aire libre, aprovechando los paisajes de Empedrado para enriquecer la experiencia del yoga. Esta conexión con la naturaleza amplificaba los beneficios de la práctica, promoviendo una mayor sensación de calma y bienestar.
- Enfoque en la salud integral: La comunicación del estudio siempre resaltó los beneficios del yoga para la salud física y mental. Se abordaban temas como el manejo de la ansiedad, la mejora de la postura corporal, el fortalecimiento del sistema inmunológico y el fomento del amor propio, presentando al yoga como una herramienta completa para una vida equilibrada.
Puntos a considerar y el cierre definitivo
El principal y más determinante aspecto negativo de YOGUI YO SOY es su estado actual: se encuentra cerrado permanentemente. Esta situación representa una pérdida significativa para su comunidad de alumnos y para la oferta de actividades de bienestar en Empedrado. Para quienes buscan iniciar o continuar su camino en el yoga en la zona, la ausencia de este espacio es un obstáculo notable.
Al depender en gran medida de una sola instructora, el proyecto presentaba una vulnerabilidad inherente. La continuidad del negocio estaba directamente ligada a la presencia y capacidad de su fundadora. Este modelo, si bien ofrece un trato muy personalizado, también conlleva el riesgo de que cualquier cambio en la situación personal o profesional del líder pueda llevar al cese de actividades, como finalmente ocurrió.
La presencia digital del estudio, centrada casi exclusivamente en una cuenta de Instagram que se encuentra inactiva desde agosto de 2022, es otro punto débil. Si bien fue una herramienta efectiva durante su funcionamiento, la falta de una página web propia o de perfiles en otras plataformas limita el acceso a la información sobre su legado y dificulta que antiguos alumnos puedan mantenerse en contacto o seguir la trayectoria de la profesora de yoga. aunque su propuesta fue valiosa y bien recibida, su ciclo concluyó, dejando un vacío para aquellos que encontraron en sus clases un refugio para el cuerpo y la mente.